Y tú, ¿has conocido algún Manúo? Autora: Ana Carvajal

 

                                                                       

Existe un fenómeno sociológico, cultural e incluso fantástico -puesto que supera a cualquier novela mediocre de ficción – que a mis cuarenta años, todavía no había tenido el gran privilegio de conocer. Me he permitido llamar a este singular , pero cada vez más extendido fenómeno “el Manúo”. Un Manúo es uno de los tipejos que describo en este pequeño relato.

 Un grupo de amigas había quedado en una pequeña terraza para verse después de varias semanas.Todas querían tomar la palabra puesto que tenían historias, problemas, y muchas anécdotas que contar. Todo, como no, servido con una gran  sobredosis de humor y  cientos de carcajadas .Y justo ahí, es donde una de ellas contó la historia de una amiga de la amiga y donde por unanimidad se decidió a que dicha especie  de hombre se le llamaría desde ese preciso instante”Manúo”. La versión femenina, obviamente también existe, aunque a una menor escala o ,simplemente, más oculta.Lo que es evidente es que Internet puede jugar muy malas pasadas incluso a las mentes más sofisticadas e inteligentes de este nuestro universo.

 

 A ver, ¿quien no conoce a un señor  casado que tiene un lío, una amante , una amiga con derecho a  roce, una aventura ,o sencillamente  se hace una escapada a un lugar de esos privados donde se intercambian las parejas?Claro está, que a su  señora o a la parienta  no la lleva, sino que se lleva a un amiguito al que hace pasar por su pareja y así ambos sacan la mayor tajada del asunto.

  Este personaje de caricatura se había abierto casi media docena de cuentas. En cada una de ellas aparecía con un nombre distinto  junto con una personalidad,por supuesto, también distinta. Esto ya demuestra abiertamente que dicho señor es digno de lástima puesto que se odia así mismo por la vida tan deprimente que lleva  y , por consiguiente, va imaginándose personalinades múltiples de lo que quisiera ser pero no tiene un par de pelotas para ser.  Por otra parte, es obvio  que este hombrecillo tiene grandes problemas psicológicos y que arrastra profundos transtornos  de ambivalencia ,ambigüedad y dualidad. Pero como su cerebro de mentecato no daba más de sí mismo, empleaba la misma historia y las mismas artimañas para cazar a sus presas. A cada una de sus víctimas, que sea dicho de paso, tampoco eran tan víctimas, puesto que todas estaban casadas o tenían pareja, les relataba la triste historia de cómo había pillado a su mujer in fraganti en un hotel de mala muerte con un hombre y que estaba a punto de separarse . Seamos serios, macho ibérico, para ser tan macho no se puede ir contando esa historia aunque sea cierta, porque lo más gracioso de toda esta historia es que era cierto, su señora le había puesto toda una plaza de toros encima de su cabecita. La verdad, se lo tenía bien merecido  y he de reconocer que su señora, le supo pagar con su propia medicina.

 Como dice uno de mis refranes preferidos” se pilla a un mentiroso antes que a un cojo” o , “la mentira tiene las patas muy cortas”. En un solo día, al pobre pelele de circo se le descubrió todo el pastel. De verdad que hacía tiempo que no me reía tantísimo. Me imaginaba la cara de ese hombre y como durante un par de semanas tuvo sus pelotas que no se las podía encontrar.Pero más nos reíamos al contarnos como se pavoneaba con su señora demostrándole a todo el mundo cuánto se amaban. La única que de verdad me dio pena fue una de las chicas. Estaba soltera , de hecho, era la única soltera y se encontró de un solo golpe que el supuesto hombre que tanto le gustaba , no existía y que además era un sinvergüenza. A las demás, como diríamos por aquí,  que les den. También todas se enteraron de que eran una más en una gran lista, pero a diferencia de la que era soltera , estaba libre y no engañaba a nadie, estaban todas casadas  o tenían pareja estable.

 Y mi pregunta es: ¿ por qué tanta farsa y por qué tanta hipocresía? Y queridísimos todos, este fenómeno es lo que hemos bautizado con el nombre de Manúo, o Manúa, claro está.Por cierto, ¿ se convertirá “el Manúo “ también en un fenómeno antropológico? Tan sólo el tiempo nos lo dirá, puesto que tan sólo el tiempo coloca cada cosa en su sitio.

 

…Y si algún día os chatea cualquier personaje que os llame dulce dama o caballero, eres el sueño de cualquier hombre o mujer , me estoy enamorando de ti, siento un gran vacío, he soñado que quería vivir contigo, y tantas idioteces como esta…ni caso, porque es un Manúo o una Manúa.

 

                                                                                    Autora: Ana Carvajal Jiménez

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